miércoles, diciembre 31, 2008

MAR Y SOL.

Si me refiero ha alguna persona, es seguro que me refiero a ti,
mi agradable sueño inalcanzable, mi desagradable desilusión eterna.

Y aunque ya ha pasado el tiempo, como sigo pensando en ti,
en que un día me acompañes en una caminata a las orillas del mar
viendo como un astro no muy lejano fallese lentamente
en la inmensidad de un espíritu insaciable de experiencia y poder.

¿Pero como se puede admirar tanto una muerte?
tan solo el tener lo que no se tiene, y la coincidencia de dos gigantes
encontrándose detrás de cada uno, de ellos mismos;
mil cosas extraordinarias pasarían si estuvieran juntos
pero son muy orgullosos para tolerarse.

Risueña risa sarcástica la que formarían mis labios
si viera mojarte los pies en la ribera, con el agua fría que tanto te gusta,
y aun mas me gustaría que tus labios me quitaran la risa de la boca
con la última luz que el sol da, antes de desaparecer a la distancia
en una intolerante tarde de verano, para que al final me digas adiós.

Vamos, sube el mar, ahoga ha el sol, písalo y vuélvelo ha escupir
en el fin de las cosas que no tienen final,
en el ocaso del esplendor que alguna vez pudimos tener
y que en estos momentos marchito esta,
tal vez por mi culpa, tal vez por la tuya,
pero que nos favoreció a los dos.

Un día el sol se apagara y los mares se secaran,
pero aun me gustaría recordar las tardes de verano que tanto detesto
por tu recuerdo que aun persiste en mi mente,
el de una avenida, el de una calle, el de una esquina,
el de una puerta con sus orange vigas.

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