Si tan sólo hubiera sentido lo que no siento
y conformarme con las inmundicias de la vida,
que sin retraso ocasionan reflejos en mi pasado.
y conformarme con las inmundicias de la vida,
que sin retraso ocasionan reflejos en mi pasado.
Pero como cambia el olvido a la gente, ¿o no?
hoy miraste al perro de Fernando gritándose la vida
con alguien que no esta incluido en este cuento.
Como se retuerce la mete del feriado, de aquel día,
de esa hora, en el preciso instante cuando me negaste
el derecho divino de alcanzar la felicidad que buscaba.
¿Pero a donde te fuiste a esconder linda ingrata?
Sólo me pude despedir gritando al lejano horizonte
mi imperfecta ilusión de eterna perfección.
Y aun sigo aquí esperando en el frio olvido
el rayito de luz, de poder mirar tus ojos de cielo
y esos labios pálidos, en los cuales naufrague gustoso.
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